domingo, agosto 21, 2011
sábado, agosto 20, 2011
el Contador
A las tres de la mañana llegué al despacho de mi Contador.
La secretaria no me hizo esperar.
Fin de año, siempre lo mismo.
El impuesto provincial, las tasas municipales, hay cambios en el monotributo y te pasaste acá y eso.
Además, mirá. Miro los papeles. Mierda. A fin de año fiscal tenía que ser. Una boleta impaga con intereses. Acumula madrugadas. Y parece que el cuerpo, también, me pasa factura. Firmé un pagaré, ni me acordaba, a nombre del cansancio. Y un año más y pasan cada vez más rápidos y densos. No cumplí, tampoco este año, las previsiones.
Un montón de sueños están ahí: ¿los paso para el año que viene?, me pregunta el Contador, mientras saca del cajón la botella de wiski; no, le digo, dejalos.
Estoy podrido de acumular deudas.
Y me sirve a mí también un vaso y se queda callado.
Parece que lo peor está por venir.
-¿Vas a hacer un balance?
-No.
La secretaria se despide del contador. Quedamos solos. Hay un porcentaje de vida como impuesto al consumo. No se paga, me explica, en todos los productos. En algunos, nomás, me dice, señalando el vaso. Ajá, miro la ventana, me saco el sombrero y lo tiro sobre el sofá. Me gustaría ser un tipo duro. No acariciarme el labio, por ejemplo.
-¿Puedo desgravar algo con la culpa?
-No-me contesta, seco. Y ahora también lleva los ojos a la ventana, como evitando mirarme.
-¿Llegó la factura?
-Sí. ¿Querés verla?
-Mmm, no sé. ¿Cuánto me queda?
-No te lo dicen. Nunca te lo dicen. Es en cuotas, pero no te dicen cuando termina.
-¿Se puede eludir?
-Boludo, no. Lo único que no se puede eludir es la muerte.
Y deja el vaso. Y se levanta. Hay algo afuera, porque cambia la mirada. Y la luz de la calle le da en la frente.
-¿Este año vas a blanquear lo de...
-No.
Asiente.
Es un Contador raro: no le importa conservar clientes. Ni aconsejar nada.
Me estoy cansando, dejo también el vaso.
-¿Hay alguna moratoria?
-Nadie te perdona nada, siempre preguntás lo mismo. Si no querés, no pagues. Pero las cosas se acumulan. -Mierda, digo, a nadie, y cierro la puerta.
Un segundo me dura el intento de reflexionar. Hay luces en la esquina, camino hasta ahí. Mañana se verá. Hoy no te fíes, mañana, mañana sí.
Comedor Universitario
Si, con el diario del lunes, retrocediéramos tres meses, probablemente las alquimias para reeditar, por un lado, el menemismo, bajo la legítima coartada del peronismo, ese género literario de perdurable vigencia; seguramente las PASO serían la instancia legal adecuada para amoldar los deseos imaginarios con el aprovechamiento institucional. Que, de paso, siempre queda bien. Así tipo rrerepublicano. Es de esperar que de acá a cuatro años, no se reedite el papelón de la interna de Duhalde con Saá. Al cual se le agregó la entrañable transparecencia de la querida presencia de Das Neves, tras el fraude orquestado en Chubut.
Así, por lo menos, se ven las cosas en los pasillos del Comedor Universitario.
Como es de preveer que, a través de las PASO, en cuatro años, los radicales que respetan las instituciones, como Julio Cobos, y los que lo festejaron, como Sanz y El Hijo De alfonsín, utilicen, más que las mediciones de Ibope, las PASO como instancia de resolución de diferencias entre el ala anti institucional y el ala festejante pasiva.
La población, en número récord, convalidó, dicho sea de PASO.
Que, tuvo efectos ordenadores al interior de la derecha.
También, y vaya como ejemplo pro sistema, hacia la izquierda. Con la flamante agrupación FreePASO, que logró que Altamira y Castillo depongan sus diferencias económicas y se asocien. Sin internas para repartir las acciones, pero con probabilidad, con internas dentro de cuatro años. Bah, dentro de cuatro meses.
Que el FreePASO sea el ejemplo de que el sistema burgués capitalista de burocracia partidaria se ha perfeccionado con las PASO, dista de ser una paradoja. Por el contrario. Nótese el caso paradigmático de Jorge Altamira, notable luchador literario, desde su inflamada Prensa Obrera (3,50$ precio solidario. Comedor Estudiantil de la UBA) que tuvo que asociarse a ese otro gran luchador literario (La Verdad Obrera, 4$ precio solidario, se consigue en los kioscos alrededor de la UBA y en el Comedor Universitario) que es el Chipi Castillo. La violenta pareja estuvo enfrentada durante décadas. Gracias a la proscriptiva y silenciadora ley de Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias, el luchismo literario tuvo espacios televisivos pagados por el gobierno nacional, para hacer terapia de grupo y, de PASO, para difundir sus mariconeadas y llantitos que, al Freepaso, le permitió hacer una elección histórica de 2,5%. Festejó más que Binner y el FAP (Frente Anti Peronista) que se ubicó, ganador, en el puesto número 44, a sólo 40 puntos de diferencia con Cristina. Un verdadero éxito electoral y político, dado que el gobernador de Santa Fe, lanzó su campaña, sólo tres semanas antes. Y que, según Ibope, es positivamente desconocido por quienes lo votaron fuera de Santa Fe, donde perdió.
El Freepaso es el ejemplo de que el sistema funciona, genera consensos, unidades de parentelas gerenciales, y encima, para colmo, enriquece el luchismo literario.Aporta epopeya donde sólo había el gris de las cotizaciones. Género, el luchismo literario, donde, ahora, ingresó el monopolio del Grupo Clarín. Que, se escuda en sus errores, demasías y berreteadas, para plantear la nulidad de la ley anitruts de medios. Ja. Debería, el Grupo Clarín, aprender en ese arte de la extorsión al estado, ahora devenido en también luchismo literario, de Llantito y Mariquita, unidos, en el Freepaso. El sistema, corazón, funciona.
viernes, agosto 19, 2011
Poema a Majul
Vallejo escribiendo de
la soledad mientras se hambrea hasta
la muerte;
la oreja de Van Gogh rechazada por una
puta;
Luis Majul que deja de recibir
7 millones del gobierno
Rimbaud huyendo al África
en busca de riquezas y hallando
un incurable caso de sífilis;
Beethoven por siempre sordo;
A Majul le gritaban "Boludo"
Pound arrastrado a través de las calles
en una jaula;
Chatterton bebiéndose el veneno para las ratas;
el cerebro de Hemingway que chorrea y cae
dentro del vaso con jugo de naranja;
Pascal abriéndose las venas
en la bañadera;
Artaud encerrado en el loquero;
Majul teniendo que pagar impuestos
Dostoievsky empujado hacia un muro;.
Crane lanzándose hacia las hélices de un barco;
Majul declarando con Giudice y Bullrich;
Lorca fusilado al borde del camino por la guardia civil española;
Berriman saltando desde un puente;
El Dueño ridiculizado por plagiar Wikipedia;
Burroughs que hace puntería con su esposa;
Mailer persiguiendo a la suya con un cuchillo;
El y Ella que no son tomados en serio:
-¿eso es lo que quieren:
un maldito show
una cartelera de neón
encendida
en medio del infierno.
eso es lo que quieren,
ese montón de aburridos
Inarticulados
protegidos
monótonos
amantes de los
carnavales?
Lo que ellos quieren, Charles Bukowski.
jueves, agosto 18, 2011
Las nubes
Las nubes se estudian en cuarto grado. Yo tenía unos libritos, didácticos, para entenderlas, más o menos, a esa edad. Pero tengo la certeza –incorroborable- de haber sabido desde antes de la escuela y, más aún, desde antes de ese librito. Eran dos libritos y la novedad venía en que, al abrirle las tapas duras, con dibujos a colores, se desplegaban maquetas de cartón. Tenía dos de esos libritos, seguramente muy caros. Uno era sobre el tiempo. Con un reloj desplegable. Y maquetas ocurrentes, con agujas que uno podía rotar para ponerlas en hora. Minutero y segundero. El otro libro era sobre los climas. Y de dónde venían las cosas. No todas las cosas: el origen de todas las cosas, cuando yo tenía la edad de mi sobrina, era dios. Para mi entrada en la adolescencia dios se había hecho un viejito problemático. Años después, sin que lo llore mucho, dios, pobre, murió.
Pero cuando sabía cómo se hacía la lluvia, cómo se formaban
las nubes, dios, aún, explicaba todo. Casi todo. El resto me lo explicaba mi
mamá. Y otra parte, los libros. Que leía en la cama. Las preguntas sin
respuesta, me las guardaba. Para cuando caminaba por calle Perón, camino a la
escuela. Donde un gran santo, petrificado y sin vida, me recibía con los brazos
abiertos. En la puerta de la iglesia. A mí, por lo menos, me daba miedo.
Una nube es un hidrometeoro. Alfiletazos de agua.
Microscópica. Suspendida en la atmósfera. Por donde sobrevuelan los aviones.
Los que van a caerse y los que nunca se cayeron. Todavía. Las nubes denominadas
Nimbus son las que tienen la capacidad de precipitar lluvia. Creo que decir “precipitar
lluvia” está mal dicho. Los meteorólogos -¿quién y por qué razón de la infancia
decide estudiar para eso?- dicen, siempre, “precipitaciones”, de manera seca.
Pero, en mi lógica, fuera de esa jerga, cualquier cosa es capaz de
precipitarse. Incluso, nubes Cirrus. En las novelas policiales, por ejemplo,
cuando algo se “precipita” es el desenlace. Se precipita el final. El enigma.
El núcleo. No hay novelas –creo- de cualquier género donde la lluvia se
precipite. La lluvia, casi siempre, irrumpe. Como en las películas: la lluvia,
es decir, las nubes que son lluvia en acto, irrumpen de manera de pintar un
estado emocional, un estado del alma.
Yo asociaba las nubes con algo relativo al alma. Ambos
intangibles. Ambos se iban al cielo. Ambos moraban, eternos y vagos, cerca de
dios. Pero las nubes tenían una explicación, yo no sabía que esa explicación
era científica, pero me bastaba con que fuera una explicación razonable.
Sencilla. Comprensible.
Las almas, menos las almas muertas, tenían y tienen
solamente el misterio de su existencia. El misterio principal: el misterio de no
poder corroborar su existencia.
En fin, corazón. Puras boludeces. Y quería abusar de tu
tiempo. Y contártelo.
La putísima trinidad del gaucho, el milico y el cura
En Plaza de Mayo, el buen sitio de Gabriel Levinas, escribe este servidor:
Ese imaginario es fuerte, aún, en la Pampa húmeda, en nuestra historia presente y en el desconcierto que vive la derecha. Porque la derecha, con Menem, no estaba cómoda. Así como los conservadores franceses no pueden estar cómodos con Sarkozy-y su divina y genial cantante, además de hermosa, Carla Bruni-, la derecha conservadora siempre estuvo incómoda con Menem y, más aún, con el menemismo, es decir, una mezcla de “nuevos ricos que llegan al barrio” y pobrerío clientelar. La derecha conservadora, por eso, confiaba en De La Rúa, aunque les molestaba Chacho Alvarez y el Frepaso (asunto ya saldado, por cierto: ahora ya saben que el hecho maldito del país burgués no es -jeje- el progresismo porteño. Lástima que no se enteren de que el kirchnerismo es, apenas, el hecho maldito del país cortés).
Esa derecha conservadora es también popular. Y es el “campo”, ese imaginario que se vincula, si se quiere, con el rechazo al positivismo, a la técnica, al progreso, el que evoca fundamentalmente, un rígido sistema de jerarquías que, en rigor, hoy no existe y nunca existió. Porque en el “campo” conviven un alto nivel de desarrollo técnico maquinario y técnico organizacional, en segmentos de despliegue financiero, con producciones intensivas de abrumadora crueldad y un imaginario que permite -es duro, pero es así- la explotación infantil y la reducción a la servidumbre. Un imaginario que permite eso. Es grave la afirmación. Y estoy completamente convencido de que existe un imaginario que permite eso. Esa barbarie. Pero los dos sectores ahora se juntaron y es probable que ese frente se quiebre. Si hubiera una correspondencia dura entre sector social e ideología, entonces el sojero sería la derecha moderna y el quintero la derecha conservadora. El sojero va a Hipopótamo en Recoleta y el quintero a esos tugurios al costado de la ruta a tomar un amargo obrero. El imaginario del campo, el milico y el cura -esa putísima trinidad- reserva a las mujeres el papel de servidumbre maternal, y a las mujeres étnicamente pobres el papel de putas. Así de amarga y conchuda es nuestra oligarquía. Y su imaginario.
Más, acá.
Coplas de mi país.
Mirar los desarrollos territoriales de cada fragmentación política, es la clave de interpretación, a mi juicio, como siempre, corazón, modesto, a mi juicio, para entender hacia dónde van las cosas.
Hay, me pasa con muchos amigos, un sociologismo a la carta que utiliza números al voleo sobre cuál incidencia en el total del padrón representa cada territorio de lo que en conjunto se da en llamar argentina. Sociologismo de números mal comprendidos. Los números, para lo social, son parámetros de muy difícil comprensión. Pero tienen la virtud de hacerse creer, como las prostitutas, fáciles para el amor. No. dicho con mi habitual modestia: dame cualquier conclusión, yo le pongo, si querés, los números.
Ponerle números a cualquier conclusión es algo relativamente fácil. Hay números disponibles, sin necesidad de forzarlos, para decir casi cualquier cosa.
Sucede bastante, también, con las encuestas de intención de voto.
Yo confieso mi absoluta ignorancia para comprenderlas, y no hago esta ignorancia extensiva, para nada. Por el contrario, conozco gente sagaz, con verdadero talento para sacar, de las encuestas, lecturas de lo político que al común, yo por caso, se le escapan.
Las encuestas son algo muy serio como para dejarlas en manos de políticos. Los números, son algo demasiado serio para dejarlos en manos de los sociologismos a la carta.
Claro que ante tanta chantada ensayística, la numerología, opera como cientificidad para empresarios, que son los que compran cualquier verdura en la materia que desonocen, y pagan bien. No todos los empresarios. No, no, se requiere cierta habilidad, muy conectada con el clima social, para ser empresario. Ahora, para ser un alto gerente de finanzas, no. Esos son el mercado pequeño adonde vender numerología, diciendo cualquier cosa, con todo de jerga pretendidamente científica, cuanto más lejana e imprecisa al cliente, mejor.
En el actual estado de cosas, el kirchnerismo es el único partido político existente. El peronismo, género literario -como el campo y el folklore- se consigue de mejor calidad, en la República de Palermo, es la condición de posibilidad, de esa constante histórica, del antiperonismo. En la realidad concreta, que debemos a Perón, lo que existe es el kirchnerismo. Y la disputa simbólica sobre el peronismo, o sea, sobre el kirchnerismo, su herencia y su legado.
Es un problema político que no exista ninguna alternativa a la derecha del sistema. Ninguna alternativa capaz de dotar de gobernabilidad.
El FAP -Frente Anti Peronista- que como toda experiencia de mediano y largo plazo en busca de superar las viejas dicotomías se extinguirá tras la próxima elección, no pasa de ser un pronunciamiento ético de la Pampa Húmeda y su subproducto oligárquico: el liberalismo de buenos modales. Nuestra historia democrática, y la de las dictaduras, fraudes y proscripciones, encuentra siempre respetabilísimas candidaturas de este liberalismo oligárquico, de buenas intenciones, estanciero y galerita. Binner es uno más de esos exponentes. A sus casi setenta años, se da el gusto de quedar en la historia chiquita de sus predecesores, principalmente, santafecinos. Como Estévez Boero, su mentor. O Lisandro De La Torre.
El radicalismo es, en cambio, un partido con vocación de mayorías. Alquilado a las corporaciones oligárquicas, se volcó,en la Pampa Húmeda, a un típico partido de derecha moderna, con la variante tercermundista de un partido atendido por sus propios dueños. La típica variante tercermundista es que los partidos de derecha sólo representan a una facción del capital y desde ese partido disputan. Regalando al populismo cierta franja, defensiva, del capital, aliado a sectores populares, siempre, por supuesto, en tensión e inestabilidad. El problema, corazón, es la oligarquía diversificada. Pero bue, es largo y complejo el tema. Son las ocho de la mañana.
Y Paraná está despertándose.
No es menor el problema del radicalismo: la conducción de la Pampa Húmeda y el Puerto, equilibraba el tinte reaccionario y clasista del radicalismo norteño. En el sur, el radicalismo replicaba este equilibrio, con variables.
La idea de El Hijo De alfonsín, que es la idea de la principal dirigencia radical -el impresentable Cobos y Ernesto Sanz, por ejemplo- no es mala. Con la socialdemocracia en bancarrota, el peronismo volcado a la izquierda y en sintonía con sudamérica, el único espacio vacante estaba a la derecha. Como, momentáneamente, acompañante. El servicio de acompañante -a veces recubierto tras el eufemismo de "masajista"- le sienta bien al alfonsinismo siempre y cuando alguno de la dinastía retenga las riendas del liderazgo partidario. El Hijo De alfonsín demostró que, en octubre, pierde cualquier liderazgo interno. Habrá que ver. Hasta ahora fue eficaz en pulverizar a Moreau, Storani, Cobos y Sanz, si logra sobrevivir a su estrepitoso fracaso electoral.
peronismo y medios de comunicación
Escribe Omix:
El kirchner-cristinismo:
Acá completo.
El kirchner-cristinismo:
Es cierto se ganó muy bien, holgadamente, pero contradiciendo al chacho-alvarismo y a albertismo se ganó con una boleta y una campaña que de tan peronista, podríamos acusar de pejotista; zen, de paz y amor, en donde los que pelean, provocan y son violentos son los otros, con la tradicional boleta con los rostros de Perón y Evita, el tradicional numero "2" y los colores azul bandera y blanco, cantando cuantas veces se quiera la marcha peronista, es decir se dejó atrás esa manía de esconder peronismo, el peronismo en esta campaña dejó de ser "vergonzante" y eso también pagó, por la sinceridad tal vez, no se, pero muchos descubrieron que no era piantavotos. Y esto del peronismo vergonzante era una tara que se arrastraba y que venía también a abonar el campo de la política mediática que descree de todo aquello que no puede imponer, y la identidad es una de esas cosas que le molestaba. Ojo que no digo imponer peronismo al que no lo es, sino solo que se dejó atrás el mostrar al peronismo como algo superado.
Dejo 2 conclusiones finales y un parrafo de un posteo de Lucas Carrasco
1.- EL PROBLEMA DE LOS ARGENTINOS YA NO PUEDE SEGUIR SIENDO CLARIN
La era de la "batalla cultural" terminó, o al menos no es prioridad para la gente y no debe ser ya caballito de batalla de nadie. Para el gran publico otras son las preocupaciones y exige dedicación fulltime a ellas, solo en un sindicato de periodistas la gran preocupación puede ser Clarin.
La era de la "batalla cultural" terminó, o al menos no es prioridad para la gente y no debe ser ya caballito de batalla de nadie. Para el gran publico otras son las preocupaciones y exige dedicación fulltime a ellas, solo en un sindicato de periodistas la gran preocupación puede ser Clarin.
2.- LA POLITICA POR SOBRE TODO
No es la muerte de ningún político que quiera seguir en actividad, todos tienen la oportunidad del reciclaje, pero con propuestas, tienen posibilidad de crecimiento hacia derecha a izquierda, pero deben militar, construir desde la base y eso es algo que algunos nunca hicieron o hace rato que no hacen (corre para algunos de los nuestros también).
No es la muerte de ningún político que quiera seguir en actividad, todos tienen la oportunidad del reciclaje, pero con propuestas, tienen posibilidad de crecimiento hacia derecha a izquierda, pero deben militar, construir desde la base y eso es algo que algunos nunca hicieron o hace rato que no hacen (corre para algunos de los nuestros también).
Acá completo.
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