sábado, junio 02, 2012

Hablemos de Amor (2): financiar la cultura

El alzamiento clasista proviene de la mímesis entre capital financiero (que es el campo, por eso, mis amores, la sublevación es en Palermo, Recoleta y Barrio Norte: hay, ahora, entre los que están leyendo ésto, quienes me leen desde hace años, y agradezco. Otros habrán leído entradas anteriores. O la página del costado, la que se llama "el campo no existe": mi tesis, y déjenme emocionarme un poquito pues la he defendido en soledad durante años, es que el campo es Palermo, la República de Palermo. Que el campo, tal como lo plantea el imaginario mítico de la derecha gaucha, no existe. Es el capital financiarizado, y los seres humanos del campo, viven en Palermo. Frente a donde vivo yo, que había una peña, clandestina, alguna vez conté eso. Creo que esas tesis, con los acontecimientos de los últimos días, quedan como más solventes. Y, como también, ya no tan en soledad sino tomando prestados retazos de la literatura disponible, el campo es una ideología. Antes, yo la llamaba Género Literario. El campo es un género literario. Porque la frase suena así más divertida. Pero también, por que no es un cuerpo coherente de ideas, sino un corpus de análisis, por eso, el campo, es un género literario. Se trata, entonces, para quienes no lo hayan leído y les interese, de las tesis desarrolladas acá) y la cultura que lo sostiene. La de la tríada, homérica, del gaucho, el milico y el cura.
Recientemente hubo una suba, correcta, del ABL entre quienes nunca pagaron impuestos: los mansos vecinos del campo, de Recoleta, la República de Palermo y sus alrededores. No fue sentida de la misma manera. Por que ya no están contra el estado, cabezas quemadas que tienen más estado que nadie, ya no son menemistas. Bueno, ni Menem, ese viejo astuto, es menemista. Soy, yo, el único menemista que queda sobre la tierra. Aunque, en rigor, nunca fueron, en el campo (en Recoleta y Palermo) menemistas, del mismo modo que en Puerto Madero, barrio K, no son kirchneristas. Pueden querer o haber querido esa política, pero detestan estéticamente al peronismo. Son, sí, macristas. No fervorosos. Macri es demasiado inculto como para tomarlo en serio. Deja los dedos pintados con llamativa imbecilidad. No lo quieren a Macri, lo ven como el mal menor. Lo cual es un problema político para el orden democrático: obturan una salida institucional por su falta de representación política. Es un fenómeno muy común en Europa. Que, sin embargo, con sociedades más integradas, a través del racismo como las europeas (en vez de la nuestra, desintegrada por el racismo, en vez de a través del racismo) tienen los partidos neonazis como salida política. Los partidos políticos que más están creciendo. Nosotros, en ésto, no estamos aislados del mundo como imaginan Los Arios 2.0.
Quieren al estado, más estado, lo que reproban es la orientación de izquierda que lleva Cristina. No lo piensan así. No son mientistas sociales, como yo. Razonan en torno a categorías poco serias como la seriedad. Están, demasiado, ultraideologizados. Que la justicia. Que la corrupción. Que la soberbia. Que la división de poderes. ¿Qué? Tienen capacidades expresivas diferentes. Balbucean. Con acento cheto. Ni ellos saben bien lo que quieren.
Tienen, por un lado, un problema financiero. Y por el otro, un problema cultural, estético, de raza, prepolítico. No quieren financiar esta cultura política. La de las mayorías. Entran en terrenos peligrosos, pero escapan con teorías más peligrosas sobre La Impostura. Los que votan no tienen conciencia. Cosas así. Son peligrosos, siempre lo fueron, pero hoy, están, marginalmente, aislados. Se trata, la lucha política, de que queden así. Aislados.

Hablemos de Amor (1): lecciones sobre el cacerolazo

Hablemos del campo. La cohorte suprema le dio a Clarín lo que Clarín quería: poder esperar para aplicar la ley (para que se entienda: la cohorte suprema no hace caso al Congreso, no hace caso a la ley, cuando se trata de poderosos en general, pero en el caso Magnetto es distinto: además, le teme) a que no esté Cristina, la presidenta de la Nación. O sea, en el 2015. El plazo del 7 de diciembre es un operativo de prensa de los empresarios K, no para debilitar a Clarín, sino por que tienen sus cuentas pendientes en tribunales, para chuparles las medias a Clarín. Lo que la cohorte suprema dijo es que la cautelar debería vencer el 7 de diciembre y entonces se tiene que dar paso a la discusión que Clarín y la cohorte consideran de fondo: si es constitucional que decida el Congreso y no Héctor Magnetto. La cohorte suprema, a pedido de Magnetto, también deja la posibilidad de que Cristina, que ocupa el cargo menor de Presidenta, haga cumplir la ley cuando cese el plazo que la cohorte le vendió a Magnetto, en cuyo caso, comenzarían las demandas internacionales, que coincidirían con los planteos contra una eventual reforma constitucional: decir que la presidenta es una dictadora, en síntesis. Los alzamientos clasistas van en esa dirección. La cohorte suprema, que hasta ahora se ha mostrado independiente de la ley, otorgó los tiempos que requiere Magnetto para el desarrollo de su plan, pero también juega una fichita a que la cosa fracase. Por eso la preocupación por quedar bien con el empresariado K. Esos que tienen trabajadores en negros, chanchullos por todos lados, pero cuyas causas judiciales nunca prosperan. Tener medios de comunicación es la mejor manera de apretar jueces. Los de la cohorte saben jugar este juego, total los que joden son los trabajadores. Es bastante probable, también, dadas las incursiones fracasadas y haciendo cagadas en la política de Lorenzetti y Zaffaroni que ellos se imaginen en algún cargo si prospera el plan desetabilizador, nunca menos que Presidente. Es, en este cuadro, donde entra en juego el drama pasional de la oligarquía. Pero ese es otro tema, ahí hay que hablar de lo financiero, tan imbricado con lo cultural.

mooooy trucho, sacalos, diría Ibarra, que se están dando cuenta!

de Taller La Otra


Cacerolito de la derecha desorbitada

Ayer clarin.com subió esta foto del "Cacerolazo en el Obelisco". Obsérvese la diferencia de foco entre las 3 primeras filas y las siguientes. Un documento fotográfico estremecedor. Vean la figura del hombre de perfil con camisa blanca. ¿No parece un collage? Miren el contraluz que recorta las cabezas de los que están en la segunda fila. Después de un par de horas, la foto fue bajada de la web.



Ahora pasamos a nuestro móvil de exteriores. Producción periodística: Willy Villalobos. Veamos el contraplano de este magnífico fotomontaje, lo que nos da una dimensión del cacerolito:



Nos dice el movilero: Los rubitos caceroleros de Recoleta están enojados con el gobierno de Cristina porque no los dejan hacer lo que siempre hicieron, cagar al prójimo. Felicitamos al arriesgado camarógrafo de La otra.-mirada que pudo camuflarse, usando perfume francés, en medio de la manifestación de los seguidores de Lanata. (Ver más imágenes en nuestro canal de Youtube).

@quintinLLP: "¿De verdad hay cacerolazo de nuevo? ¿Dónde y con qué intensidad?"



Nuestro móvil de exteriores tuvo el jueves más suerte que el equipo de 678, cobardemente agredido ayer viernes en la misma esquina del cacerolito.


@TPtuit (Huili Raffo, desde Brighton, Inglaterra): "El cacerolazo no es imaginativo, pero le da a la protesta el lugar que corresponde: no invade tu vida, te toma 15 minutos".


Ayer viernes, los cacerolitos convocaron menos gente, pero fueron más violentos. Quizá preocupados porque se viera qué pequeña era la convocatoria, los cacerolitos de Santa Fe y Callao agredieron a un equipo periodístico de 678. Al camarógrafo de lo tiraron al piso y le empezaron a pegar patadas en las costillas.




La agresión al equipo de 678 fue inmediatamente celebrada por tuiteros violentos:

@quintinLLP: "Los camárógrafos de 678 son la perfecta excusa para que los fachos K salgan a reprimir".


Agradecemos a nuestros móviles de exteriores. Ahora volvemos a estudios centrales.

Dice OAC: La agitación súbita de la derecha clasista, aliada a la derecha mediática, es una señal de debilidad; a Clarín se le agota el tiempo, la Corte le puso fecha de vencimiento a la cautelar. Viene alimentando una agenda que enerva a un sector pequeño pero muy contrario al gobierno. Estamos semanas y semanas girando alrededor de Ciccone, Angola, el cepo... temas sin espesor político. La voluntad de amplificación de problemas intrascendentes es infinita. La foto (mal) trucada del celular de Ottavis es un ejemplo de que están dispuestos a violar todo pacto con sus lectores. Clarín juega sus últimas fichas. María Laura Santillán decía ayer en Telenoche que el cacerolito se hacía "contra la Justiciay la Inseguridad".

La derecha clasista de Recoleta, Belgrano y Palermo, de todos modos, puede creer cualquier cosa. Están en contra del gobierno haga lo que haga. No tienen representación política, ni candidatos ni partido. Y eso los pone locos. "Inseguridad", "corrupción", "cepo al dólar" son temas convocantes solo para una derecha hiper-ideologizada, que no demanda siquiera una base empírica.

Hay mundo más allá de tuirer y de Santa Fe y Callao. Ahí ganamos. Por goleada. Si el gobierno se comporta con un mínimo de serenidad, esto se desinfla en pocos días. No hay que responder a ninguna provocación. A la serenidad habría que sumarle, desde el gobierno información clara y contundente, ayudaría. Falta comunicación clara y concisa. Se expone mucho Cristina y falta funcionario de 2a. línea que explique la racionalidad de las decisiones (que por lo general la tienen). La derecha mediática chucea a un Aníbal y el pelotudo se manda una frase que alimenta el cacerolito.

Ojo: a Scioli lo tenemos de nuestro lado. Este es un dato político no menor. Era (¿sigue siendo?) la Gran Esperanza Blanca de la derecha, que por el decreto de este jueves lo han aborrecido. Más allá del decreto, el alineamiento de Scioli con el gobierno nacional debilita enormemente la política de la derecha golpista.

Todo esto lo seguiermos analizando mañana a la medianoche en FM La Tribu. La otra.-radio. Online. Artista invitado: el Botis (ampliaremos).


Butacas



El montaje es un poco burdo, pero gracioso.
Las protesta de la extrema derecha, por supuesto, existieron anoche. Fueron marginales. Hoy se van de paseo al Tigre. Y está bien. Necesitamos que guarden fuerzas para hacer estas demostraciones de fuerza dos días antes de las elecciones legislativas, así el Frente Para la Victoria saca un 63%. Y discutimos la reelección de Cristina. Los actores se cuidan de mencionar las leyes de punto final y obediencia de vida; maquillados para la televisión, bosquejan el guión que baja, casualmente, desde el macrismo.
Mechado con imágnes del 2008, los muchachos, algunos militantes del Partido Libertario, armaron este pastiche con el que no parás de reírte.
La plata de las fundaciones internacionales...ja. Y bueno, de algo hay que vivir. Como diría, igual, el gran Ibarra: sacalos, que se están dando cuenta. Son unos tarambanas, actúan mal, pero el guión es estratégicamente correcto.
Escisión del Modin y otras expresiones de la ultraderecha, el Partido Liberal Libertario postula freaks vinculados a la SIDE menemista que fueron echados por De La Rúa y Santibañez. Reclutan un grupo de jóvenes de universidades privadas que se reúnen en el barrio de Monserrat (son los que aparecen en el video para "la prensa internacional" jajaja) y días atrás salieron a vender dólares ilegales, cubiertos por la prensa de derecha como patriotas. No son más que 50, pero están organizados. La búsqueda de sumar colectividades -para que la cosa no quede entre salames de clase media alta, o sea que no sea, como hasta ahora, un mero alzamiento clasista- es una estrategia inteligente.
Mientras, anoche fueron agredidos los movileros de 678 en uno de los piquetes recoletos de la extrema derecha. Porque querían preguntar. Previsiblemente, en la guerra en la que está embarcado el Grupo Clarín contra el estado de derecho, estos hechos van a ser minimizados. Probablemente, los trabajadores, algunos,  de ese grupo político comunicacional, sientan el ruido, el costo, de tanto operativo de prensa que desemboca, casi sin mediaciones, en la exaltación de quienes coinciden con su violencia simbólica: la extrema derecha movilizada, por ahora, aislada como el propio Grupo Clarín de las normas legales, pero que son peligrosos, son peligrosos. Lo demostraron ayer. Hospitalizando a movileros de 678. Por que querían preguntar.
¿Qué dirá, ahora, Lanata, Fernando Bravo, Leuco (si es que está vivo) o Morales Solá (si es que está vivo)?

viernes, junio 01, 2012

Microclimas


Quizás no sean pocos los caceroludos, pasa que no se escuchan. Y claro, si la señora bate café en un hervidor y el viejito golpea un habano, encima encendido, contra un vaso de plástico...
Son pocos. Pero no son los únicos. Hay gente que se queda en su casa, que no se mete, no por falta de compromiso, sino por que no tiene los odios intensos de quienes están, ahora mismo mientras escribo ésto, jodiendo con la cacerola.
Socialmente, en ciertos círculos, hoy queda bien decir que la economía está mal. Aunque no haya ninguna evidencia. Y no es culpa de Clarín. Bah, sí, es por que el gobierno culpa a Clarín, asunto que hoy sirve para que cualquier funcionario maquille su ineficiencia puteando contra Clarín. O contra El Cronista Financiero, como Axel Kicilof, desmintiendo que se va a pesificar la economía. O sea, un diario -donde escribe el bloguero K Gustavo Silvestre- que leen 3 mil personas, es amplificado por el viceministro de economía, que tapa, así, su ineficacia, haciendo de semiólogos. Ahora; Clarín, obviamente, por que entienden de comunicación, no son amateurs (pequeño detalle que los amateurs del gobierno, que para desviar el eje de su actividad específica, se meten, como amateurs, en cosas que desconocen. Se mandan, además, muchas cagadas) va a amplificar la desmentida de Kicilof. Obvio. Yo no sé en qué país viven estos chicos, yo en uno que es muy desigual, muy injusto fiscalmente, con gente que duerme en la calle, gente que muere por las tormentas, trabajadores en negro, en fin, no es el paraíso dónde a un ministro de economía se le pueda creer. Como todo el mundo, tiendo a pensar que lo que el ministro desmienta es exactamente lo que va a hacer. Y más si uno tiene que andar averiguando qué habrá querido decir, cuando dicen algo, por que cuando hay problemas, Mercedes Marcó Del Pont, la que junta dólares pero los desaconseja, o el ignoto ministro de economía, se mandan a guardar. O Polémico Moreno incendia, cada dos años, el país, y total, es un patriota. Muy lindo, chicos. Pero ustedes después renuncian o los echan -pasó con Martín Lousteau, con Martín Redrado, con Lavagna, Schiavi, Jaime, etcétera, la lista, sí que es larga- y viven su viva acomodada, despreocupada, mientras, la gente de a pie, sufre las consecuencias. La economía, esa área que sólo importa cuando afecta al 1% de la sociedad, en nuestras mentes colonizadas no se puede pesificar. Por que no está, lamentablemente, en la voluntad del gobierno. Ni tiene las alianzas sociales necesarias para hacerlo. Simple. Sencillo. De entender, para sociólogos o economistas serios. Para la gente del común, es apelar al pánico que es recurrente, en las afiebradas mentes de quienes nunca se joden si se pudre todo. Ya hay algunos problemas de desabastecimiento. Obviamente, se especula. Y, sí. El mundo es un lugar feo y el capitalismo salvaje que vivimos, más aún.
¿Qué esperaban?
Pero, la situación no es grave. No hay un discurso económico. No hubo, hasta ahora, necesidad de tenerlo. Bah, lo hay, pero para microclimas. Pero, ya se encontrará. Algo que responda cosas sencillas. Adónde va ésto, qué es lo que sucede, y por qué, obviamente, la sociedad se siente que no vive los privilegios de los funcionarios.
Los datos estaban a la vista: nadie renunció a los subsidios voluntariamente. Ayer, en un arranque de igualitarismo, se aumentaron por igual, a ricos y pobres, un monto fijo de un 35% los impuestos del monotributo por parte del ministerio de economía, mientras que Scioli aumentaba los impuestos a la oligarquía, vía un decreto, aconsejado por Lorenzetti, el ministro escondido abajo de la cama.
La situación económica es sólida. La quita de subsidios fue progresiva, las variables macroeconómicas están ordenadas, los déficit (crónicos) en las provincias, son manejables, mientras se resuelven los privilegios que goza la ciudad de Buenos Aires en el transporte y, quizás, se avanza más en esa dirección. Las jubilaciones y la asignación universal, aunque parten de un piso bajísimo, siguen ganándole a la inflación, que a su vez, están, en términos argentinos, controlada. Excepto en el consumo de los trabajadores. Pero tampoco hay ahí fuerza política que obligue al gobierno a pensar en estos términos. Por el contrario, se están debilitando. Las paritarias,que aún transcurren, cerraron, en promedio, un poco por encima de la inflación esperada. El estado, de a poco, va reconstituyendo sus capacidades. Avanza la ley de medios. El kirchnerismo lidera el peronismo y es una minoría organizada que supera en varios cuerpos cualquier otra expresión política. Tiene, además, mayoría legislativa. Y sólidas alianzas internacionales. La cosa, en términos generales, marcha. Falta un discurso para una etapa que no creceremos a tasas chindias, sino quizás a un 4%. Es una bocha, ojo. Pero comparado con años ha, es una situación nueva. Y un discurso en torno a la crisis mundial, que debería sincerarse (en buena medida el despliegue ideológico de la oligarquía radica ahí: ellos no ven crisis mundial, al contrario, ven oportunidades. Y no es muy difícil entender su lógica. Y desde su moral, es correcta) Y explicar un poco más. Nada más. Nada menos.
El cacerolazo de hoy es más débil que el de ayer. En el corto plazo, qué se yo, nada está garantizado, pero no parece que se núcleo ultraminoritario de extrema derecha pueda avanzar en abarcar más sectores sociales, su alzamiento clasista es muy marcado y, por ahora, acotado. Pero eso no significa que no metan ruido en el resto de la sociedad. En amplias mayorías. No hay que dormirse en los laureles. Ni seguir diciendo estupideces sobre todo titular habido y por haber, más cuándo, son los mismos que después arrugan cuando tienen que explicar denuncias que no los favorecen tanto.
Hay que afinar la puntería. Dejar de jugar al periodismo de denuncia y arremangarse y aplicar, de una vez por todas, la sintonía fina en las áreas estatales que están funcionando para la mierda. Como por ejemplo la que tiene que aplicar los controles al consumo popular.
Para ritos de autoengaño ya sobran los burócratas de ocasión.
Para debatir, por suerte, también sobran los cuadros y militantes de superficie, que han ridiculizado de manera contundente este piketop 2.0
Y, el tiempo, en el mediano plazo, juega a favor de nosotros.
Manga de putos.

Vamos aclarando el panorama que hay pinguinos en la cama






Una vez baje la presión económica -el alzamiento clasista está, por ahora, aislado políticamente; resta ver si consiguen desabastecer los alimentos, ésa es la variable a la que hay que prestar atención y puede modificar la situación económica de relaciones de fuerza- que es probable se aquiete ahora, dado que los fines de semana no hay mercados y la extrema derecha sale a pasear; quedará por abordar la cuestión estratégica, que es la cuestión política. Que, en síntesis, se resume a dos preguntas:
1) ¿qué va a pasar con el dólar?
2) ¿Se va a pesificar la economía?

El dólar narco va a bajar, probablemente, cuando las autoridades del Banco Central, los responsables políticos  de este descalabro político, sean convenientemente retadas. Es un asunto, en todo caso, marginal. Agigantado por la falta de tino. Pero no es esperable que suceda otra cosa si se tiene esos funcionarios: lo que toca Polémico Moreno lo incendia, pero es el único que no tiene miedo a las grandes corporaciones del equipo económico.
El dólar legal probablemente suba, pero no al ritmo de la inflación, por la combinación de la devaluación de Brasil (que, quizás, reditúe en crecimiento de Brasil) y la desvalorización en el mundo del dólar, además de la eficacia de las trabas aduaneras a las importaciones y el sostenimiento del precio de los granos. La creación del mercado ilegal es, hoy día, inexorable. Pero no es para tanto. El narcotráfico, y que esto no se tome como un ataque a la UCR y al peronismo disidente, es más redituable. ¿Y?
La economía no se puede pesificar y no está en la voluntad de nadie del gobierno -no hay que olvidarse que ya no están los movimientos sociales y los sindicatos, lo que quedó es la clase media alta, en el mejor de los casos, progreperonista; es decir, gente con dólares- pesificar. Cuando cambien las condiciones internacionales, se aflojarán, con naturalidad y discreción, los controles.


¿Por qué estas explicaciones fáciles, sencillas, no se dan?
Hay una combinación de factores.
El principal, es que se trata de disimular que hace agua la tesis del buerguesariado nacional. De ahí, el redoble hacia "la corporación monopólica" por excelencia, Clarín.
Como si no hubieran pasado cuatro años.
Mientras no se cambie ese análisis pero no pase nada grave, estará todo bien.
El punto neurálgico sigue siendo, no la inflación en abstracto, sino el consumo popular. Los alimentos, los alquileres, los transportes, los gastos educativos y de salud. Sobre esas áreas, hay poco y nada de acción gubernamental de sintonía fina o gruesa. Sobre el Gran Relato hay bastante, se avanza a los tropiezos, pero se avanza. Con el riesgo de considerar que por ahí se batalla el núcleo del asunto.
Y bue, es lo que hay.

El cuadro.



"Yo sabía, no sabía" la derecha hace un culto de ser bruta y primitiva. Hay que esquivar todas las discusiones estériles, que esta misma derecha, bajo sus premisas estúpidas, propone. Este alzamiento racista tiene, para la democracia, una ventaja -que ellos, porque el oficio de hacer política se lo dejaron siempre a la espada, ven, de manera idiota, como una virtud- están, todavía, demasiado desorganizados. El PRO es un partido vecinal, que hace gala de su incultura y que produjo un hecho raro: patotear a los tribunales por la denuncia que el cuñado de Macri y un familiar de las víctimas de la AMIA le hizo a la policía metropolitana (sus jefes continúan presos) y a su mentor, Mauricio Macri. Un salto de calidad en el entramado político. Al que no se le prestó demasiada atención. Desde los propios tribunales. La oligarquía terrateniendo convocó a un nuevo desabastecimiento de alimentos. La cohorte suprema puso fecha a la suspensión del estado de derecho que regía para Héctor Magnetto.
La falta de previsión de que ésto podía suceder -no importa la magnitud, importa el efecto sorpresa- remite a los mundos enfrentados que propone, con éxito, la extrema derecha. Por cuestiones de clase, por cuestiones culturales, un tipo como yo no sé en qué anda gente así de rara. El campo. El campo es Recoleta, Palermo y Belgrano. Puerto Madero, la excelencia del campo, al parecer no tuvo alzamientos clasistas. Es todo un dato de un significación muy fea.
El asunto es, en todo caso, ver con qué armas, objetivas, cuenta esta extrema derecha:
1) No tiene un brazo armado ni consenso internacional (y el campo es un asunto de imperialismos) para ejecutar ningún golpe de estado.
2) En tribunales pueden obtener apoyo de manera de que sigan operando, como hasta hoy, de barrera conservadora, defensora de los intereses privilegiados, como actúa la Cohorte suprema.
3) Como en el 2008, la falta de consenso internacional es determinante; pero las contradicciones se han acentuado. La alegría de la derecha española e inglesa ante este alzamiento racista es provocadora. Sin embargo, la clave de la estabilidad democrática sigue siendo el contexto regional. La derecha chilena, colombiana o mexicana se alejan de estos fronterizos.
4) Este alzamiento clasista es funcional a la polarización política que, en el caso de Clarín, venía debilitándose. Es un efecto residual del clima cultural en torno a la ley de medios.
5) Hay un porcentaje, de ricos y estúpidos, que no tiene representación política. Su dirigencia política eventual, por ejemplo Duhalde o Binner, son infinitamente más responsables institucionalmente (por ahora) que sus bases más radicalizadas. Esto, entonces, radicaliza más esta extrema derecha, pero también los aísla del sistema republicano, ése que detestan si no tienen la llave para alquilarlo.
6) La clave, en los días duros que se vienen, pasa por la inflación, no por la balanza comercial. Por la inflación y el desabastecimiento, principalmente, de alimentos.
7) No hay salida institucional posible. Esta extrema derecha no reclama por nada más que en contra de la democracia. Hay un agravante que cuantificar: Macri, de este modo, se entierra más. Se aleja más de una candidatura presidencial. A no ser, que en el colmo del delirio, suponga que va a ser el emergente de una lucha social encabezada por la extrema derecha con cuestiones de privilegio. Esto agrava, en realidad, el cuadro. Obtura las salidas.
8) Insisto: la clave son los alimentos, así lograron cierto consenso social en clases medias y trabajadoras, la oligarquía, la que se alzó ayer, en 2008 y 2009. Van a reeditar el esquema.
9) No estaba  en 2008 ni 678, ni Tiempo Argelino, ni la ley de medios, ni las AFJP, ni YPF, ni consolidado el bloque democrático de sudamérica. No existía La Cámpera, no se había manifestado la juventud. Sí, había una CGT y una CTA unidas. No teníamos compactas mayorías legislativas. Existía, con fuerza, el peronismo conservador, que incluso llegó a alzarse con la victoria en Capital y Buenos Aires. Hoy, eso, está pulverizado. La lucha política es más pareja. Ojo, no se trata de recordar que Cristina ganó con el 54%; eso no hace mella entre quienes, si pudieran, pondrían hasta el almuerzo calificado: sólo los arios tendrían el privilegio de comer.


jueves, mayo 31, 2012

Canción urgente para mis amigos





¿Nos toman por boludos?
¿Cacerolazos de las viejas chotas de Palermo, Barrio Norte y Recoleta?
No sólo es mentira, si fuera verdad, también sería patético.
Quiero una reforma constitucional para votar con las dos manos a Cristina, quiero un plesbicito, ya. Se fueron al carajo en Clarín, acaban de dinamitar la racionalidad, necesaria, para esta etapa. Ahí, en Clarín, en el Grupo Clarín, espero, sin esperanzas, que haya tipos que, tengan, un poco, un poco nada más, de dignidad. La concha de la lora. Están jugando con fuego. Están cruzando un límite. Están mintiendo descaradamente. Me están obligando a cerrar filas y pedir que la ley se aplique con rigor. Yo no quería este escenario. Ustedes lo buscaron, lo desearon. Y hasta ahora no hay nadie, entre los trabajadores del Grupo Clarín, que muestre un poco de pelotas, un poco de dignidad, un poco de ética. Estoy decepcionado. Acá, en las trincheras kirchneristas no se puede hacer cualquier cosa. No se puede decir cualquier cosa. Acá se discute, acá siempre vas a encontrar, en cada tema, un disidente. La concha de la lora, esto, que ustedes están haciendo, los rebaja, moralmente, los hace mierda, a ustedes, para defender negocios, convengamos, muy oscuros.
Es muy triste.
Me pone triste.
El cacerolazo es mentira, son cuatro viejas oligarcas. Claramente con vocación golpista. Yo tengo ganas de mandarlas a pasear, de una cachetada. Pero no soy como ustedes. Miserables hijos de puta.


Jugar con fuego






Está divertido el debate nacional en torno al dólar narco, obliga a hablar de política. De economía, no da. La derecha, todavía, no puede autoentenderse la aceptación del clima estalista, pero, ojo, está en eso. Y hay, ahora, lugar para correr al kirchnerismo por izquierda. Pero esta derecha, no puede hacerlo. Volvamos al dólar narco. Hay un problema, que abarca, la cuestión de la legalidad. Los funcionarios, los periodistas, los políticos, los empresarios, ahorran en dólares. La gente del común, como dijo Agustín Rossi, no, por que "el 90% de la gente no puede ahorrar en dólares"; ay, Rossi, no sabía que de pronto se te dio por el humor áspero, mamita. Pero, es cierto. La mayoría de la gente, es pobre. El INDEC no sólo falsea datos, sino que en sí mismos, los datos que recopila, son modestísmos. La gente, en Argentina, es pobre. Menos pobre que años atrás, está bien, pero eso no significa que puedan ahorrar. Hay una masa de argentinos, una minoría en crecimiento, que pueden ahorrar. Pero, como no existen instrumentos de ahorro ni hay interés en crearlos por que nadie piensa en la nacionalización del sistema financiero, ese dinero se va a bienes transables de fácil desvalorización, o sino, a la construcción. A la especulación financiera real, de nuestro país, que es el campo y la construcción. Aunque, por lo menos, la construcción tiene un fin social. El campo, ninguno. Bueno, sí, aveces trae divisas.
Pero, además de la cuestión de la legalidad -es cierto que podés comprar un dólar oficial con testaferros (como se hace en el campo para cobrar subsidios) y venderlo en el mercado narco, pero es mucha más plata la que ganás si le comprás a la policía cocaína y la vendés, previo pago de comisión a los jueces, al mercado minorista. Es un consejo de ASESORAMIENTOS FINANCIEROS CARRASCO Y SU VECINA SRL. TODO PARA EL PEQUEÑO Y MEDIANO DELINCUENTE- pero, hay otro punto, inexplorado, el asunto del nacionalismo.
Aníbal Fernández, en medio de una sequía discursiva, sale a hablar del dólar y dice que los argentinos tenemos que pensar en pesos. La Nación saca que tiene ahorros en dólares, como todo el gabinete, menos el ministro de educación, Sileoni (agrego otro dato sobre él: sus hijos van a la escuela pública. Parece, Sileoni, un marciano: vive de acuerdo a sus ideas) y eso, obviamente, corroe, entre los politizados que no hayan, todavía, llegado a la etapa cínica de decir cualquier cosa. Como corroe que al otro día la presidenta esté en la  empresa Google, el Magnetto del mundo, como dije, siempre, en éste blog. Carajo. Je. El como dije siempre es para chicanear tanto alcahuete berreta que anda sobrevolando, en fin. Sin embargo, lo que dice Aníbal, tiene asidero popular. Se lo cree la gente. En mi caso, ni necesidad tengo. Nunca tuve dólares. Y no por falta de ganas sino por no tener un peso. Hay un clima, cultural, nacional y popular. Que hay que registrar. Trasciende las zancadillas, inscriptas en la tesis de que Toooodo es una impostura. Tesis malparida. Que lleva nueve años de equivocación y anda por la opinión publicada lo más altanera. Paremos un cacho. Mis amores. Claro que la distancia fiscal entre las palabras y los precios -mirá, sino, los campos bonaerenses o las casas porteñas- es un caldo de cultivo, entre la anemia fiscal en la que sobrevive la mitad del país: trabajando en negro y comprando en negro. Y, sí.