martes, febrero 28, 2012

El violento oficio de ser escritor

Hoy Ernesto TNmbaum hizo las tareas entrevistando a una señora que trabaja en La Nación y agarró las notas de Perfil y Libre y se las vendió a editorial sudamericana. A la señora la van a pasear por el Grupo Clarín para insultar a La Cámpora. Es un poco ofensivo que mienta y hable de "charlas clandestinas" con un amigo, Iván Hein, que ya no puede desmentirla. La charla "clandestina" se suma a una serie de tonterías que hacen al violento oficio de ser recopilador.
-Suena muy secta- afirma la señora.
-Fue como un tribunal neomontonero.

La poca delicadeza de la señora y el odio de TNmbaum buscan provocar. Así se venden los libros. Pero básicamente, a nadie le importa recopilar notas de Libre, a nadie le importó leerlas al punto que Libre se fundió, lo importante es el sistemático rebote y cómo luego desde el Grupo Clarín se transforman en verdades. Máximo es el ogro, el Cuervo un subersivo y así, sucesivamente. La señora ni sabe el grado de imbecilidad que conllevan sus palabras y el efecto histórico que conllevan. Sólo las apelaciones al terrorismo de estado como tabla salvadora, pero dando por sentado que estos nuevos subversivos son una especie de menemistas reciclados. Sólo el miedo, que quede. Las condiciones que están creando, sin saber el peso que contienen sus palabras, sin verificar sus deseos sí que tienen que dar miedo. Ellos dan miedo.

En la banquina


La sacaba de sus casillas, para decirlo un poco exageradamente. Después volvió a Barcelona y ahora está en New York, y supongo que se debe estar riendo, de alguna gansada que le haga algún perejil que le haya prometido el reino de los cielos, ojalá que no. Un hada madrina entre las pasarelas no tiene resto para que le destrocen el corazón. Vino al mundo de un arco iris aunque haya escuchado en las cantinas más humanas las promesas de amor más decididas y fugaces. Y se rió, porque eso lo hace bien. Y bajó los ojos. Y trató de creer. Y se dedicó, ya se dedicaba, pero dejó de volar tanto entre aviones y familiares y se puso más linda, pero mucho más linda; y ahora le va mejor como modelo. Yo estuve intensamente enamorado de Makenzie durante semanas enteras, eternamente meses que la rodeé de sábanas entre sueños y una dulzura que hasta entonces nunca tuve. Aunque en ocasiones vuelvo a tener. Yo le regalaba flores. No le canté serenatas por que vivía en un noveno piso, y no es por miedo al papelón sino por no gastar mis finas cuerdas vocales. Y un día le hice un avión de papel y otra vez pedir tres deseos en una fuente municipal que tenía el agua podrida. Pero nunca me quiso decir los deseos que pidió. Ojalá se le hayan cumplido. Yo le besé la mejilla y ensayé frente al espejo un adiós considerado. Yo la quería tanto. Una cursilería de manual, de revista de peluquería, de vida allá afuera, de folletín. Pero se me daba por contárselo. De manera dulce y parsimoniosa. A las cuatro de la mañana, con los ruidos de fondo, del bar de Villa del Parque adonde corría para escaparme de la sordera sofisticada de Palermo. Ahora pasaron los años. Y Makenzie tan linda, con el corazoncito de oro, mirando a la Argentina como si fuera un país ajeno, pero raro, sacado, voraz, incendiado de pena pero siempre arrojado, transgresor y loco. Un país que la miraba como la miraba yo. Fascinante y peligroso. Yo comí ensaladas ridículas de rúcula, hablé de cosas que no entiendo, le cedí el paso en un ascensor, le besé la mano arrodillado y heroico en una esquina que tenía gladiolos frente a una librería donde ahora hay una financiera a la que le debo plata. Y la miraba atontado. Como la miraba el país, como la miraban los colectiveros, como aplaudían los mozos, como saludaban los porteros. Un país que también la miraba con desiertos en la piel, con la mirada farsante pero llena de aventuras, con vocación de estrépito, con nervios improbables, con esta capacidad de robar almas de soñadoras que pecan la madrugada encandiladas con el tipo que saben, íntimamente saben, es una mentira y ese tipo era yo, más joven y con menos arrogancia pero más audacia, lo recuerdo añejo, ahora que la ecuación entre arrogancia y audacia se invirtió. Pero vos tenías las piernas largas para caminar el mundo, una fragilidad de princesa, una vocación de boda, un horizonte en cada mueca del cachete. Y odiabas las flores. Y los bombones. Y los cuentos de príncipes. Y me descubrías las mentiras. Y sabías cuándo irse de los bares. Y sabías cómo ahorrar dinero. Y sabías cómo tratar con la policía. Y sabías descubrir cuando un entrerriano te chamuyaba. Y podías distinguir a tres mil kilómetros de distancia adónde estaba la trampa. Y vos, en el fondo y un poco, sabiendo la letra chica del contrato, te dejaste llevar por la mentira hermosa con la que crecimos. Y vos la jugabaste de muñequita seducida y abandonada, rompiendo las ilusiones que yo le había alquilado, para los dos, a unos viejitos amables en Plaza Francia. Y me volví a Entre Ríos. Y tuve algunos amores. Intensos y maravillosos. Y un verano guardado que a veces hace ruido. El ruido de tus tacos sobre las calles empedradas.
 Dice Makenzie que vuelve a mediados de marzo.

lunes, febrero 27, 2012

Moco de Pavo


Sin perder su ciclotímica volatilidad, los llamados commodities siguen subiendo, impactando de lleno en nuestro país. Sí, corazones, la temible "crisis mundial" viene pegando fuerte en sudamérica: los metales, los minerales, las materias primas energéticas y los granos y carnes y derivados, suben de precio en la cotización de Chicago, provincia Argentina y federal que por esas cosas de la bondadosa oligarquía, se ha radicado en los Estados Unidos, desde donde dicta, además, la política económica al Partido Comunista Chino, gran esperanza blanca del mundo piola junto con los BIRCS, o sea, el complemento perfecto para la consolidación del imperialismo noteamericano, perdón por la desconfianza, camaradas, tan a contramano de los bien pensantes. A pesar de eso, el gobierno argentino logra esquivar los innumerables problemas -más pesados, dramáticos y concretos que los eventuales y fugaces beneficios- de lo que la derecha política llama "el viento de cola", apostando a un mercado interno creciente, que requiere, obvio, de superar la enfermedad holandesa. Asunto nada desdeñable que un pequeño estado en el culo del mundo, a 10 años de diciembre del 2001 (año de mayor diálogo y consenso entre las distintas fuerzas políticas, al punto que las nacionales y populares como el radicalismo y el peronismo, y las derechas neoliberales y antipolíticas respectivamente, de Acción por la República y Frepaso, se habían puesto todos de acuerdo en mantener las coordenadas que básicamente hicieron mierda el país) intente controlar las variables más sensibles de la globalización, ni más ni menos. Con resultados aún no consolidados. Con crecimiento de las capacidades estatales por encima de su eficiencia y por debajo de su narrativa. Si se lo piensa en perspectiva, mamita!
No es moco de pavo como no es moco de pavo explicar el origen de la expresión moco de pavo:

Cuando queremos ponderar la importancia de un asunto cualquiera,  con frecuencia nos valemos de una comparación negativa y destacamos que eso "no es moco de pavo". El diccionario define  moco de pavo como "apéndice carnoso eréctil que el pavo tiene sobre el pico". Pero el dicho  del título proviene de cuando se usaba reloj con cadena. Ésta asomaba como una provocación para los ladrones, quienes  aprovechaban las aglomeraciones para desprender el reloj y dejar la cadena que lo sujetaba. Dado el público del que salían los  incautos (llamados "pavos" en la jerga del  delito), esas cadenas eran de escaso valor, de modo que se quedaban colgando como cuelga el moco del ave. Hoy, se usan relojes de pulsera, la expresión ha perdido toda conexión con su origen. Pero basta  escuchar que algo "no es moco de pavo"  para que en seguida todos entendamos que no nos están hablando de ninguna p a v a d a.
La gran pregunta que se hacen las adolescentes que logran colarse en los VIP de los boliches de Puerto Madero es si la solución alemana a la inflación es aplicable, para atenuarla, claro está, a la Argentina. Y en ese enigma medio pavote -no en vano son las señoritas más pelotudas quienes se lo cuestionan- se cristaliza la discusión sobre el rumbo que finalmente adopte el patrón de acumulación que, todo indica, se sostendrá en el mediano plazo. Chau, pajeros, buenas noches, hasta mañana.

domingo, febrero 26, 2012

También, la demagogia, viaja en tren balín

Mariano, en Yendo a Menos

domingo 26 de febrero de 2012

"Tren para todos": Once y perspectivas para una red ferroviaria viable.


Las tragedias muchas veces sirven para despertar reflexiones.
Y acordarse de gurúes desoídos que al final tuvieron razón.

Yendo al punto: el caso de Once y Pino Solanas, con sus anuncios de catástrofe en el sistema y su novedoso plan "Tren para todos".

El problema de "Tren para todos" es que trabaja en el marco de la nostalgia. De un país y un mundo que ya no existen.
Mostrar como ideal el coche dormitorio a las sierras de Córdoba, por ejemplo, es un anacronismo imperdonable. Porque ese transporte no desapareció por desidia o decadencia, sino que fue víctima del juego de pinzas que le hicieron el avión y el transporte automotor.
Un sucedáneo de aquel, que sea viable, debería encararse como tren de alta velocidad (el denostado tren bala) competitivo con el avión. En la admirada red ferroviaria europea los pases de tren a determinados destinos son más caros que los boletos de avión. Lo cual insta a quienes explotan el ferrocarril a diferenciarse en calidad y confort.

Pensar el ferrocarril como un transporte popular es algo mucho más complejo.

Pero vayamos por partes.
El segundo escollo que le encuentro a la proyección ferroviaria solanista es la voluntad de recrear una red ferroviaria alguna vez existente, en un pasado de supuesta gloria.
Sí, una red ferroviaria encarada (como la red de transporte de la energía eléctrica o la organización de los vuelos de cabotaje, que tanto cuestan corregir) con el criterio conservador de la centralización en el puerto de Buenos Aires. Basado en el modelo inglés de transporte de carga que sacara las materias primas hacia el puerto y devolviera los bienes de capital necesarios hacia la zona núcleo pampeana.
No se puede pensar en un nuevo proyecto ferroviario sin abordar esta cuestión. Que yo estimo que lejos de ser algo deseable de recrear es más vale un problema a resolver que requiere de mucha imaginación y seriedad a la vez.

El ferrocarril a "reactivar" debería pensarse sobre la base de un modelo de negocios viable (tren bala con destino turístico y ejecutivo), que en un principio sirviera además como forma de incorporar tecnología de manera viable.
Por ejemplo, para poder producir rieles en Argentina, se necesitaría importar hierro, por lo menos. Suponiendo que convencemos a alguien (el mismo estado?) que la producción de rieles dejará algún fruto como para que merezca instalar capacidad de producción. ¿Es viable hacerlo sin dar una perspectiva de crecimiento y expansión a mediano plazo?

No se puede desligar la discusión sobre un modelo ferroviario sin tomar en cuenta estos temas.

Y el transporte urbano debería verse beneficiado en un plazo mediano del derrame del supuesto éxito de tal plan de negocios, en cuanto a adquisición de tecnologías, saber técnico y mejora de equipamiento.

Y queda por ver el tema de tren de carga, que tiene otras particularidades.
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Rafa, en El Lobo Estepario:

domingo, febrero 26, 2012

Decisiones


Uno esperaba que jamás ocurriera, pero intuía que algo como la tragedia ferroviaria de la estación Once podía pasar en cualquier momento (y si hay alguna duda, leer esto de hace exactamente un año). Había una bomba de tiempo que finalmente estalló en las manos de este Gobierno, que no es de los principales responsables (o culpables) del deterioro y desguace de los ferrocarriles pero tampoco llevó adelante un plan estratégico para revertirlo.

No creo en la necesidad de sacrificar chivos expiatorios, sea un Secretario de Transporte que ofrece explicaciones lamentables o cualquier otro, ni tampoco en la de tomar decisiones a las apuradas que sirvan solamente para "salvar la cara" sin resolver los problemas de fondo. Sí creo que es hora de terminar con un estado de cosas que así como esta semana provocó 51 víctimas fatales (y más de 1400 desde el inicio de la concesión a TBA) puede llevar a desastres todavía peores.

Por supuesto, no es solamente el servicio de trenes suburbanos el que está colapsado sino el sistema de transporte de todo el país. Pensemos que cada dos o tres días mueren en calles y rutas de la Argentina un número de personas similar al de las víctimas fatales de Once. Por eso es imprescindible y urgente una reconstrucción integral del sistema ferroviario, tanto el de transporte de pasajeros como el de carga. Algo de lo que me ocupé aquí, con cierto optimismo.

Pese a mi veneración por alguien como Raúl Scalabrini Ortiz, tampoco creo en soluciones mágicas del tipo "estatización ya". Este post de Antonio el Mayolero es ejemplar en su descripción del problema, tanto en el deterioro en infraestructura y material rodante como en la falta de personal capacitado, tanto en los aspectos técnicos como de dirección, así como las sumas enormes que requeriría volver a poner la red ferroviaria en condiciones aceptables. Tampoco se trata de volver a circunstancias que llevaron al deterioro que justificó para gran parte de la sociedad el desguace neoliberal.

Juan Carlos Cena ha sido ferroviario, militante de la Resistencia Peronista y autor del libro "El ferrocidio", muy recomendable para enterarse de la historia de la destrucción planificada de los trenes en la Argentina, empezando por el Plan Larkin-Acevedo de la época de Frondizi, siguiendo con la "racionalización" del Proceso, culminando con la liquidación de la década del '90 y llegando hasta los últimos años, en los que la política consistió a lo sumo en emparchar y tapar agujeros, sin que se encararan soluciones de fondo y con concesionarios que no ofrecen un servicio de acuerdo con los cuantiosos subsidios que reciben. Quizás lo que le falte al emotivo relato de Cena sea mencionar el apoyo explícito o la resignación con que gran parte de nuestra sociedad aceptó el desguace de los trenes y del Estado en general, bajo la influencia de hábiles comunicadores como el recordado Bernardo Neustadt o el todavía presente Mariano Grondona. Ayer escuchaba un audio de José Alfredo Martínez de Hoz que siendo ministro de Economía, exhibía como grandes logros los miles de kilómetros de ramales levantados, los cientos de estaciones cerradas, los miles de trabajadores del riel despedidos... Podrá argüirse que eso fue durante una dictadura genocida, pero acaso la mayoría de la sociedad reaccionó ante el
"ramal que para, ramal que cierra" de los '90?

Desde ya, nada puede eximir de responsabilidad a los funcionarios actuales, si se comprueba que faltaron a sus obligaciones de controlar el servicio y exigir a los concesionarios una prestación adecuada y segura. Y tarde o temprano, habrá que tomar decisiones que vayan al fondo de la cuestión. Aunque algunos intereses se vean perjudicados.

Es muy recomendable la columna de Carlos Leyba en la última edición de Debate. Pero no es la primera vez que el economista advierte sobre una de las características malsanas de la etapa actual. En 2009 escribió:

La característica central heredada de los noventa es que el Estado (por venta, desregulación, ausencia de programación, etcétera) fue reemplazado por sus concesionados. El patrón de nuestra economía está moldeado por la economía de los concesionarios. Esa “subclase” (¿se acuerdan de la Patria Contratista?) conforma una nueva oligarquía (parvenue y Miami Style) que, más allá del daño para el conjunto de la sociedad, era compatible con aquella economía mundial en expansión. Difícilmente lo sea con la economía mundial que viene. Y esto implica que su especial situación, que va a defender a capa y espada -esa sí que destituye al Estado cada día- nos va a costar más, porque las anteriores productividades excedentes van a ser menos holgadas para financiarla. Prueba de su habilidad y capacidad de penetración es que los nuevos oligarcas rodearon, en exclusiva, en una cena íntima a Bill Clinton junto al matrimonio Kirchner. Señalaron públicamente dónde se radicó el poder económico real y lo que están dispuestos a mover para mantenerlo. Es que la renta petrolera, minera, los servicios públicos (de las carreteras a los bancos), otrora en manos del Estado, representan hoy una masa de recursos que, aplicados a la transformación productiva, forjarían otro patrón de desarrollo de la economía nacional.

Claro que acompañar en una cena no implica subordinación política, y el Gobierno actual ha mostrado recientemente intenciones de intervenir por ejemplo en el área petrolera, lo que los medios opositores llaman "embestida contra las empresas". Espero que demuestre una voluntad similar o mayor en el tema ferroviario. Por mí, si es en favor del interés público, que embista todo lo que tenga que embestir.

La foto que abre el post recuerda el 1º de marzo de 1948, día en que el Presidente Juan Perón concretó la nacionalización de los trenes. No se trata de retroceder en el tiempo, sino del deseo de que los ferrocarriles vuelvan a darnos la ocasión de una fiesta popular, en vez de nuevas tragedias.


P.S.: También vale la pena leer la columna de hoy de Alfredo Zaiat en Página/12, donde entre otros temas trata sobre la experiencia británica de reversión de otra privatización fracasada.
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Viau y las grietas del odio

Del blog Nestornautas

domingo 26 de febrero de 2012

SOBREPONERSE A LA ENFERMEDAD


Por Raúl Degrossi

A esta altura  de las cosas y tragedia de Once (entre otras cosas) mediante, habrá que asumir definitivamente que los días tranquilos no existen para el kirchnerismo: sea por errores u omisiones propias, por los esfuerzos de sus adversarios (más lo medios que los partidos opositores), por el contexto nacional o internacional, no existe el sueño de la placidez que alguno podría esperar resultaría del 54 % de Cristina.

Y si alguno piensa (sobre todo dentro del gobierno) que ese 54 % autoriza a hacer la plancha y relajarse, sería bueno que despierte y si es posible fuera del gobierno; porque la gente votó a Cristina en reconocimiento a lo hecho, pero fundamentalmente porque la creyó la más capacitada para encarar lo que falta, y vio en el kirchnerismo a la única fuerza política con aptitud de enfrentar las dificultades.

Esto último sigue siendo particularmente cierto y es importante recordarlo cuando hasta los propios parecen dudar: en el medio de la bronca (justificada) por la conferencia de prensa de Schiavi después del accidente, habría que pensar por un momento que podríamos haber esperado de otros en su lugar, si el resultado de las elecciones hubiera sido distinto.

Probablemente de allí surja el enojo de los oficialistas: el hombre lució demasiado parecido a un zopenco del PRO, o del gobierno de De La Rúa.      

Y en ese contexto y munidos del correspondiente antiácido, hay que pegarle una leída a  esta columna de Susana Viau en Clarín de hoy; porque condensa todo aquello a lo que se tiene que enfrentar el gobierno de Cristina por estos días.

Desde el 23 de octubre para acá, la receta de los grandes medios -después de su estrepitoso fracaso electoral- es sencilla: se sustraen de la realidad las elecciones, se marca agenda con temas que existen o se inventan si viene al caso (aunque esto último no sea imprescindible), se ponen todos en foco en clave catastrofista (cosa que se puede percibir comparativamente con una visión retrospectiva, cuando se compara los anteriores temas de tapa con una tragedia verdadera como la de Once) y se apunta a generar o agudizar un clima difuso de malestar social para horadar al gobierno.

Claro que la estrategia se puede ver favorecida  si desde la propia gestión del gobierno no se está a la altura de las circunstancias (como en el caso de los trenes), pero no hay que perder de vista el hecho central: hay una enorme ansiedad -cada vez más difícil de disimular, la nota de Viau es una prueba- por el retorno de los días de furia del 2001: protesta social generalizada y desbordada, sin cauce político y que se lleve puesto al gobierno: en río revuelto, siempre puede aparecer un símil de Duhalde dispuesto a cumplir con las demandas del Grupo y satisfacer sus intereses.

Hasta hay en el artículo el consabido reto a los opositores por no sumarse al festival: no cabe en la cabeza de Viau (que habla por los intereses de sus patrones) que los dirigentes opositores hayan decidido o pensado que no es de buen tono utilizar políticamente la tragedia ferroviaria (con las excepciones de los carroñeros profesionales, como Solanas o Carrió), o que hayan reflexionado acerca de que el seguidismo de la agenda de los medios no los condujo a ningún resultado, salvo la desaparición electoral.

Que la estrategia existe y no fue disparada por el accidente del Sarmiento está claro, en la medida que todos los tópicos trillados desde hace años contra el kirchnerismo están allí prolijamente alineados: la corrupción, Moreno, la Cámpora, el peronómetro, la impostura de Kirchner, la prostitución de la causa de los derechos humanos.

Y los hits del verano, claro. el ajuste, Ciccone, el Proyecto X: Viau hasta extrae de sus alforjas un curioso "duelómetro" para determinar cuantos días debe durar un duelo nacional, haciendo ver como si a Cristina le importasen más Facundo Cabral o Mercedes Sosa, que las 51 víctimas del accidente. 

Nada nuevo bajo el sol, pero ahora espera Viau que el rosario de lacras del kirchnerismo sea leído en clave de las 51 víctimas de la tragedia y cobre nueva dimensión en el imaginario social: ése es el rol que les ha asignado a los muertos, eso es lo que le importan; nada más.

Y en ese camino, ordena y apila los hechos como si todos ellos -los que existen, los que magnifica, los que inventa- fueron, en conjunto, los que causaron la tragedia, siguiendo una perversa operación mental: si el kirchnerismo no estuviese -parece decirnos Viau- estas cosas no sucedería, y si ya no estuviese Cristina en el gobierno, seguramente no pasarán jamás en el futuro.

Puesta en ese camino, poco le cuesta internarse en ese psicologismo berreta al que son tan afectos muchos periodistas, para pintarla a Cristina como una frívola preocupada porque el duelo por las víctimas dure poco, para no interrumpir los festejos del carnaval.

O alguien que rehúye las circunstancias difíciles o trágicas o el dolor, como si no hubiera tenido que soportar al carapintadismo agropecuario durante cuatro meses, a un vicepresidente opositor durante cuatro años, la muerte de su compañero de vida, o su propia enfermedad personal.

Alguien a quien compara con escasa sutileza con Isabelita, una imagen que seguramente aprendió de Lanata cuando trabajaba en Crítica.

Y que decir del retrato que hace Viau de nosotros, los kirchneristas, porque se saca los guantes y nos degrada por debajo de la categoría de boludos que compramos un discurso de impostores: ahora somos directamente unos frívolos fiesteros e insensibles, adoradores de la corrupción, prostituidores de cuanta causa noble exista, mentirosos seriales, incapaces de nada bueno, o de hacer algo por buenas razones.

Eso es lo que tenemos enfrente -porque Viau no habla sólo por ella misma, expresa lo que piensan muchos-, además de las dificultades concretas y reales que plantea la agenda política, social y económica del país: como golpeará la crisis internacional, como preservar el empleo y el nivel de actividad, como mejorar la salud o el transporte público, o resolver el problema de la vivienda o el del empleo informal.

Sería tan erróneo ignorar el canto de sirena de los medios y su discurso disolvente, como suponer que ése es todo el problema, o darle más importancia que a los problemas reales.

Porque allí está la complejidad del desafío para Cristina, para el gobierno, para los que adherimos al rumbo abierto en el país desde el 2003,  aun desde el llano o como simples militantes (y por cierto: va siendo hora que se mejoren los canales de comunicación y circulación del debate entre unos y otros): como hacer para no caer en la tentación de gastar todas las energías en confrontar y replicar ese discurso (hasta validando así en un punto implícitamente el rol político que estos personajes se atribuyen), en lugar de ver en que podemos aportar para construir lo que falta.

Para lo que es imprescindible sobreponerse a la enfermedad que padecen las Susanas Viau: la enfermedad del odio.
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Monseñor Storni

¿Hay purgatorio para los abusadores de menores?

Por Juan Manuel Berlanga
La máxima autoridad de la Iglesia Católica Argentina, Monseñor José María Arancedo, rendirá honores especiales a quien fuera un fiel servidor de la jerarquía eclesiástica, el ex arzobispo de Santa Fe, Edgardo Gabriel Storni.
“Quien esté libre de pecado que arroje la primer piedra”. Storni podrá haber abusado de menores que pretendían ser sacerdotes, pero quién no ha tenido una flaqueza en su vida. El presidente de la Conferencia Episcopal Argentina dará una misa especial en la catedral santafesina en su nombre.
Es probable que los trastornos que ocasionó con sus delitos hayan sido irreparables para algunos pibes. Pero un “desliz” lo comete cualquiera. Edgardo Gabriel ya había sido encubierto hasta por Juan Pablo II, cuando tuvo en sus manos las denuncias de aquellos adolescentes. ¿Cómo, entonces, no celebrar una misa en su nombre? Y ya que decidieron hacerla, se organizó en la catedral declarada patrimonio histórico de la provincia y de la cual Arancedo es custodio.
Lo verdaderamente importante, es que Storni cumplió con su misión. No permitió ninguna de esas menchadas de andar poniéndole onda a las canciones en las misas, alejó a esos curitas que se hacían los modernos y sobre todo a los zurdos tercermundistas. Hacerse frotar óleo, desnudo, por un pibito, ponele que estuvo mal. Ok. Pero siempre defendió a la familia y condenó la homosexualidad.
La Iglesia católica argentina despide con honores a quien fuera su fiel servidor, Monseñor Edgardo Gabriel Storni. Si Dios existe y si además de existir, es juez, lo juzgará. Los católicos que creen que las dos cosas son ciertas, no pueden digerir la realidad. Los que no tenemos fe, tampoco.
Vivimos tiempos nuevos y las actitudes del viejo mundo, se ven tan feas. Tan burdas. Tan asquerosas. Tan evidentes. Tan Mirtha Legrand. Tan Mariano Grondona. Tan Storni haciéndose besar el anillo por alcahuetes que se ponían de rodillas ante su presencia.
¿Quiénes van a ir a la misa en honor a un ex pedófilo poderoso? Hasta los propios familiares del abusador tuvieron la inteligencia de velar su cuerpo y enterrarlo en Córdoba. Allí, en donde la misma Iglesia que comanda Arancedo le había comprado una casa. Allí, donde cobrara una jubilación especial pagada por el Estado Nacional. Laico.
Arancedo es Arancedo porque sabe cumplir muy bien su tarea. “Todos tenemos derecho a que oren por nosotros”, dirá ante las cámaras. “Su condena no estaba firme”, ¿se animará a tanto?
Lo verdaderamente importante será el mensaje construido, especialmente, para todos los sacerdotes argentinos. El “modelo” Storni es el que va. Es el que sigue estando de moda. La Iglesia “prudente” de Videla. La “ortodoxa”. La que condena la homosexualidad y encubre a los pedófilos. La que clama por no al aborto, no a los forros, no al sexo fuera del matrimonio, no a la masturbación, no al divorcio, no a rehacer una vida, no a todo.
Arancedo (ergo, el poder de la Iglesia Católica Argentina) va a cometer una provocación al presente. Una bofetada al hoy. Pero esto no le preocupa. Porque la Iglesia (la de los Obispos, Cardenales, Primados, Purpurados), no está cómoda con el presente. Honores para Storni entonces. Es el mensaje para los religiosos vivos. Para el “adentro” de la Iglesia. Para los demás Obispos, para los curas, para los curitas y para quienes quieren serlo. Para los fieles, inexplicable.
Debe ser muy tranquilizador tener fe en Dios, creer en un paraíso para vivir una vida eterna. Y en el purgatorio para encarrilarse por pequeñas macanas terrenales. Pero debe ser complicado entender, entonces, cómo es que el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, le dedica una misa especial a uno que se fue directamente al infierno. ¿O para los abusadores de menores hay purgatorio?

Estado de Sitio


 

Estado de sitio (película)

De Wikipedia, la enciclopedia libre
État de Siège
TítuloEstado de Sitio
Ficha técnica
DirecciónCosta-Gavras
ProducciónJacques Henri Barratier
León Sanz
Jacques Perrin
GuionFranco Solinas
MúsicaMikis Theodorakis, interpretada por Los Calchakis
SonidoMichèle Boëhm
André Hervée
Jacques Maumont
MaquillajeMaud Begon
Sylvia Rossi
FotografíaPierre-William Glenn
MontajeFrançoise Bonnot
VestuarioLilly Stepes
Piet Bolscher
ProtagonistasYves Montand
Renato Salvatori
O.E. Hasse
Jacques Weber
Yvette Etiévant
Ver todos los créditos (IMDb)
Datos y cifras
País(es)Francia
Italia
Alemania Occidental
Año1972
GéneroDrama-thriller político
Duración115 min.
Idioma(s)Francés
Compañías
ProductoraDieter Geissler Filmproduktion
Reggane Films
Unidis
Cinema X
Euro International Film (EIA)
DistribuciónConstantin Film
Ficha en IMDb
Estado de sitio es una película franco-italiana de 1972, del género thriller político, dirigida por Costa-Gavras. Protagonizada por Yves Montand, Renato Salvatori, Enrique Heine, O.E. Hasse y Jacques Weber en los papeles principales.
Ganadora del Premio Louis Delluc 1972 (Costa-Gavras). Ganadora del premio Naciones Unidas otorgado por los premios BAFTA 1974. Nominada al premio Globo de Oro a la mejor película en lengua no inglesa 1974.

Contenido

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[editar] Sinopsis

En Uruguay, en el año 1970, un funcionario ligado a la CIA perteneciente a una agencia gubernamental estadounidense orientada al entrenamiento de fuerzas policiales extranjeras, Philip Michael Santore (Yves Montand), es secuestrado por la guerrilla urbana uruguaya. Luego de interrogarlo, se condiciona su libertad ante el gobierno, a cambio de la liberación de 150 guerrilleros encarcelados. Esta situación desencadena una crisis política de trágicas consecuencias.

[editar] Comentarios

La película explora las consecuencias (a menudo brutales) de la lucha entre el gobierno de Uruguay, apoyado por el gobierno de Estados Unidos, y la guerrilla izquierdista Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros, y expone las acciones de la intervención política estadounidense en América Latina, apoyando los golpes de estado y las dictaduras, y su papel central en la violación de los Derechos humanos.

[editar] Antecedentes reales

De 1960 a 1967, Dan Mitrione un agente de la FBI, incorporado a la Office of Public Safety (OPS), fundada en 1957, dependiente de la Agencia para el Desarrollo Internacional (AID), relacionada con la Agencia Central de Inteligencia (CIA), y especializada en métodos de Contrainsurgencia, trabajó con la policía brasileña, en un momento en el que los opositores políticos eran sistemáticamente torturados, encarcelados y asesinados sin juicio, como efecto del Golpe de Estado en Brasil en 1964. Mitrione también había colaborado en la formación de agentes de policía extranjeros, en el contexto de la Guerra Fría.
Mitrione regresó a los Estados Unidos en 1967 para compartir sus experiencias y conocimientos en Washington DC. En 1969, fue transferido a Uruguay, otra vez como funcionario de la AID, para supervisar la accion de la Office of Public Safety (OPS) en ese país. La OPS había apoyado a la policía local desde 1965, proveyendolos de armamento y entrenamiento. Se afirma que la tortura se practicaba en Uruguay ya desde comienzos de la década de 1960.
En este período, el gobierno uruguayo, encabezado por el conservador Jorge Pacheco Areco, del Partido Colorado, tuvo que enfrentar el colapso en la economía, una crisis de desempleo y huelgas estudiantiles, además de la acción de la guerrilla izquierdista Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros. Por otra parte, el gobierno de Estados Unidos temía una posible victoria en las próximas elecciones en 1972, del Frente Amplio, una coalición de izquierda, siguiendo el ejemplo del modelo del gobierno de la Unidad Popular en Chile, presidido por Salvador Allende, desde 1970.
Como el uso de la tortura aumentó las tensiones en Uruguay, Mitrione fue secuestrado el 31 de julio de 1970. Se procedió a interrogarlo acerca de su pasado y de la intervención ilegal del gobierno de Estados Unidos en asuntos latinoamericanos. Además, se exigió la liberación de 150 presos políticos. El gobierno uruguayo, con el apoyo Estados Unidos, se negó, y posteriormente Mitrione fue encontrado muerto en un coche, ejecutado por un comando tupamaro, con dos disparos en la cabeza y sin señales de maltrato (de hecho, durante el secuestro, Mitrione había recibido un disparo en un hombro y después había sido curado en la Cárcel del Pueblo, por "personal de la prisión").
Mitrione estaba casado y tenía 9 hijos. Su funeral fue ampliamente difundido por los medios de comunicación de Estados Unidos, y al que asistieron, entre otros, David Eisenhower (nieto del presidente) y William Rogers, secretario de Estado de Richard Nixon. Por su parte Frank Sinatra y Jerry Lewis celebraron un concierto benéfico para su familia, en Richmond, Indiana. Uno de sus hijos, Dan Mitrione Jr., también se incorporó al FBI y más tarde se involucró en un escándalo de sobornos en una investigación por tráfico de drogas de la FBI. Hoy , aunque recordado por algunos estadounidenses, Dan Mitrione sigue siendo un personaje controvertido de la Guerra Fría.

[editar] Estreno

[editar] Oficiales

PaísFecha
Bandera de Alemania Occidental Alemania Occidental30 de Diciembre, 1972
Bandera de Australia Australia
Bandera de Alemania República Democrática Alemana
Bandera de Finlandia Finlandia
Bandera de Suecia Suecia
Bandera de Francia Francia
Bandera de Grecia Grecia

[editar] Trivia

  • La película fue rodada en Chile el año 1971, entonces gobernada por Salvador Allende.
  • Participaron en la filmación numerosos actores, directores, cineastas y personal técnico chileno.
  • El actor que interpretó al Presidente de la República Oriental del Uruguay fue el pintor chileno Nemesio Antúnez.
  • El juez chileno Juan Guzmán Tapia, famoso por procesar al ex dictador Augusto Pinochet a partir de 1998, aparece brevemente en la película, junto a su esposa, interpretando a unos periodistas que interrogan a un ministro.

[editar] Lugares de filmación

[editar] Banda sonora

Para la composición de la banda sonora, Mikis Theodorakis utilizó parcialmente el material melódico que más tarde apareció en su oratorio Canto General. La música fue interpretada por el grupo argentino Los Calchakis,interpretando instrumentos tradicionales andinos. La música fue grabada en un disco long play por los mismos Los Calchakis.

[editar] Enlaces externos

Mi tren. El tren de todos

de Victoria Baratta, el Sábado, 25 de febrero de 2012 a la(s) 18:50 ·
Un vez me dijeron que en cierta época cercana a la que yo nací (a principios de los 80), los anarquistas le ponían a sus hijas como nombre Victoria. Mi historia fue mucho menos pretenciosa. Me llamo Victoria porque mi papá es fanático de Tigre. Pero en el fondo, en realidad, se lo debo a la estación de un tren.

Viajé en todos las líneas de trenes alguna vez, menos en el Sarmiento, mera casualidad. Nací y crecí junto al Mitre. Pensaba que en el Mitre, en sus vías literalmente se acababa el mundo. Miraba desde el andén de la estación Victoria hacia los talleres y atrás solo veía campo. Pero el mundo lejos de terminar en el tren, empezaba ahí.

Aprendí a leer con los carteles de las estaciones cuando viajaba con mi mamá para ir al jardín donde ella también laburaba en Belgrano. El jardín albergaba ricos y famosos y procuraba que leyéramos en preescolar con su método, pero a mi eso me lo dio el tren a los 4 años. Recitaba orgullosa las estaciones de memoria de Tigre a Retiro para entretenerme en ese viaje. Iba a upa de mamá o de la mano de mamá, me gustaba que me subiera hasta alcanzar esa manija circular color crema de los ochenta. Cada domingo esperaba que papá nos llevase a comer a una parrilla del bajo para jugar en la vía muerta de San Isidro con mis primos. Después iba a lo de mis abuelos a la tarde y miraba fascinada la maqueta tamaño habitación con trenes a control remoto de mi abuelo. Era una mesa para mi gigante, con una especie de campo enorme surcado por vías, lomadas, puentes y estaciones. Mi abuelo murió en el 93 y ese tren no lo ví nunca más. Mi abuela hoy tiene casi 90 años y completamente lúcida me responde que ese tren se perdió.

Me sentí feliz cuando en los 90 dijeron que a la vía muerta la revivirían, pero me defraudó que fuera con un tren que parecía de juguete, era caro, se quedaba en la mitad del camino y estaba lleno de turistas. No se parecía al de mi abuelo, no se parecía al que tomaba con mamá y no me llevaba a ningún lado diferente, no abría nuevos mundos. Lo mejor de ese tren, era el no tren. Un shopping que para shopping era muy malo, pero era un lindo lugar de encuentro de amigos, estrenos cinematográficos y primeros amores adolescentes. Ese tren no tenía sentido.

La otra vía sí abría mundos, explotaba burbujas, te llevaba en forma directa a la capital, un lugar en donde todos parecían no estar cortados por la misma tijera. Un día llegó a esa otra vía TBA. Esos trenes vinieron con aire acondicionado, con pinta de nuevos, viaje al primer mundo. Pero poco tiempo después ví cómo esos trenes se llenaban de cartoneros en la estación Victoria en medio de la crisis, mientras yo estudiaba en la universidad pública con lo que podía. Ví como la "gente bien" de zona norte se aplastó con la "gente mal" de zona norte y sus carritos. Buena metáfora de la crisis. Ví cómo a esos cartoneros les hicieron un tren aparte con el peor de los trenes del mundo, luego se lo sacaron y más tarde directamente los echaron. Ví cómo TBA se fue viniendo abajo, sus plasmas cayeron, sus aires que goteaban, los molinetes que se rompían, boletos que ni se pedían, horarios que no se respetaban, trenes que se quemaban, que chocaban. Accidentes y demoras, accidentes y bajar por la ventana. Pero mi mundo estaba a por lo menos dos horas de casa, en Filo, y el único que podía llevarme en ese lapso era el tren.

Un día me fui de casa y me vine a vivir a ese Belgrano del jardín de infantes, pero al lado de otro tren, esta vez el Mitre Suárez, aunque también de TBA. Me subo y veo algo aún peor, trenes que parecen cabalgar sobre las vías, que se incendian más seguido, que están más rotos, más sucios, más colapsados. Pero otra vez, quien más rápido me lleva al instituto donde laburo o a visitar a la familia es el tren. Cuando estoy enferma, tengo fiebre, la estoy pasando mal no puedo dormir y la noche me da miedo, escucho el primer tren y es signo de la vida que vuelve a empezar. Y me duermo.

Pero desde el miércoles no pude dormir bien, recién anoche logré conciliar el sueño antes de las 4 de la mañana. Me muero del dolor cada vez que escucho y veo pasar el tren por la ventana. El tren es de todos. No puede pasar esto. El tren tiene que ser vida, sueños que se juntan, desarrollo, laburo. Gente que se despide, que se encuentra, alegría. Gente que duerme cuando va y vuelve. El tren del pueblo. Hijos de puta devuelvan el tren, nos pertenece.